
El aprendizaje significativo surge
cuando el alumno/a, como constructor de su propio conocimiento,
relaciona los conceptos a aprender y les da un sentido a partir de la
estructura conceptual que ya posee. Dicho de otro modo, construye
nuevos conocimientos a partir de los conocimientos que ha adquirido
anteriormente. Este puede ser por descubrimiento o receptivo. Pero
además construye su propio conocimiento porque quiere y está interesado
en ello.
El aprendizaje significativo a veces se construye al relacionar los
conceptos nuevos con los conceptos que ya posee y otras al relacionar
los conceptos nuevos con la experiencia que ya se tiene. Se da cuando
las tareas están relacionadas de manera congruente y el sujeto decide
aprenderlas. Para Ausubel, un aprendizaje es significativo cuando los
contenidos son relacionados de modo no arbitrario y sustancial (no al
pie de la letra) con lo que el alumno/a ya sabe. Por relación sustancial
y no arbitraria se debe entender que las ideas se relacionan con algún
aspecto existente específicamente relevante de la
estructura cognoscitiva del alumno/a, como una imagen, un símbolo ya
significativo, un concepto o una proposición. Esto quiere decir que en
el proceso educativo, es importante considerar lo que el individuo ya
sabe de tal manera que establezca una relación con aquello que
debe aprender. Este proceso tiene lugar si el educando tiene en su
estructura cognitiva conceptos, estos son: ideas, proposiciones,
estables y definidos, con los cuales la nueva información puede
interactuar.
El aprendizaje significativo ocurre cuando una nueva información “se
conecta” con un concepto relevante (“subsunsor”) preexistente en la
estructura cognitiva, esto implica que, las nuevas ideas, conceptos y
proposiciones pueden ser aprendidos significativamente en la medida en
que otras ideas, y conceptos relevantes estén adecuadamente claros y
disponibles en la estructura cognitiva del individuo y que funcionen
como un punto de “anclaje” a las primeras.
La característica más importante del
aprendizaje significativo es que, produce una interacción entre los
conocimientos más relevantes de la estructura cognitiva y las nuevas
informaciones (no es una simple asociación), de tal modo que éstas
adquieren un significado y son integradas a la estructura cognitiva de
manera no arbitraria y sustancial, favoreciendo la diferenciación,
evolución y estabilidad de los conocimientos preexistentes y
consecuentemente de toda la estructura cognitiva.
El aprendizaje mecánico, contrariamente al aprendizaje significativo, se
produce cuando no existen conocimientos previos adecuados, de tal forma
que la nueva información es almacenada arbitrariamente, sin interactuar
con conocimientos preexistentes. Es decir, cuando el alumno/a carece de
conocimientos previos relevantes y necesarios para hacer que la tarea
de aprendizaje sea potencialmente significativo.
Obviamente, el aprendizaje mecánico no se da en un “vacío cognitivo”
puesto que debe existir algún tipo de asociación, pero no en el sentido
de una interacción como en el aprendizaje significativo. El aprendizaje
mecánico puede ser necesario en algunos
casos, por ejemplo en la fase inicial de un nuevo cuerpo de
conocimientos, cuando no existen conceptos relevantes con los cuales
pueda interactuar, en todo caso el aprendizaje significativo debe ser
preferido, pues, este facilita la adquisición de significados, la
retención y la transferencia de lo aprendido.
El papel del mediador en la construcción de los aprendizajes significativos.
La mediación es una intervención que
hace el adulto (padre, madre, maestro/a, abuelo…) o sus compañeros/as
cercanos para enriquecer la relación del alumno/a con su
medio ambiente. Cuando
le ofrecen variedad de situaciones, le comunican sus significados y
le muestran maneras de proceder, lo ayudan a comprender y actuar en el
medio. Para que la ayuda de los mediadores sea efectiva, provocando
desarrollo, es necesario que exista:
- Intencionalidad por
parte del facilitador (mediador) de comunicar y enseñar con claridad lo
que se quiere transmitir, produciendo un estado de alerta en
el alumno/a.
- Reciprocidad. Se produce un aprendizaje más efectivo cuando hay un lazo de comunicación fuerte entre el facilitador y alumno/a.
- Trascendencia. La experiencia del alumno/a debe ir
más allá de una situación de “aquí y ahora”. El alumno/a puede anticipar
situaciones, relacionar experiencias, tomar decisiones según lo vivido
anteriormente, aplicar los conocimientos a otra problemáticas, sin
requerir la actuación directa del adulto.
- Mediación del significado. Cuando los facilitadores
construyen conceptos con lo alumnos, los acostumbran a que ellos sigan
haciéndolo en distintas situaciones. El facilitador debe invitar a poner
en acción el pensamiento y la inteligencia, estableciendo relaciones o
elaborando hipótesis.
- Mediación de los sentimientos de competencia y logro.
Es fundamental que el alumno/a se sienta capaz y reconozca que este
proceso le sirve para alcanzar el éxito. Esto asegura una disposición
positiva para el aprendizaje y aceptación de nuevos desafíos, así tendrá
confianza en que puede hacerlo bien. Afianzar sus sentimientos de
seguridad y entusiasmo por aprender, es la base sobre la que
se construye su autoimagen. El reconocimiento positivo de los logros y
las habilidades que han puesto en juego para realizar la actividad con
éxito, aumenta la autoestima, la confianza en sí mismo, la seguridad, la
autonomía, se facilita el sentimiento de logro personal y de
cooperación con otros niños/as desarrollando e interiorizando variedad
de valores sociales (diálogo, respeto, responsabilidad, cooperación…).